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martes, 26 de diciembre de 2017

Leer para conocer, sentir, disfrutar o soñar.

Primer violín.

Un candil en la ventana. Apago el motor de mi moto que lastimosa antes, contenta después, resuena con su acento ronco. Es una sensación que no quiere dejarme solo; Mudo, no ausente, robo ardimientos minutos –tal vez horas- a la noche con la compañía de un nuevo peregrino en forma de libro, que responde, a las doce que marca el reloj con un benigno “es difícil”: ¡Tienes más libertad!. Ofrece ilusión y raíces, mar enfadado –que no falte nunca!- carne y mundo. Me trata con pundonor, castiga mi desprecio y premia, burlesco, mi quiero y vivo.

Hay un estrecho lazo entre esta pieza y un cadalso: pregunto al tutor: si mueves las esperanzas de un puerto vacío a un libro ¿cierras los ojos?¿duermen los sueños?¿se rompe el corazón y enluta la luna?

Huelga decir, que nunca contesta como deseas, aunque clama y repica.

Segundo violín

Me aferro a aquel mirador que, como valiente viento, prosigue deseos alrededor de sueños, en un vergel de fieros suspiros, acometidos de arpones e inciertas victorias.

Se hunde la encerrada vida en aquella memoria fugitiva, y mi corazón se iguala: no hay ofrendas. Solo razones que se convierten en el mejor amante y que lucen al final, como lustrosas huellas. Es el baño del caballo azul en el desierto, es un recinto umbrío y silencioso, en una verde costa en cuyas rocas pescas destinos.

Tercer violín

Se interrumpe –dolor mío-. El suelo a mis pies se abre. El pecho confundido, tacha de engaño aquel tintero y exige menos oficio severo y más rosa aurora.

La morada mueve, vacilante, las páginas, rompiendo ahora, confundido, las nubes que caminan al paso y sobresaltan con aguijones que loán, mi curiosidad.

Después de olerlo nuevamente, saborearlo, hacerlo mío, derribado, la alforja aún no está vacía. He bebido y elevado mis dientes pero no hay reglas. Sus ramas todavía se escuchan. Aciertas, si dudas de la memoria y entre murmullos, con semblante más distante, aspiras a una segunda lectura.

Desvías el pincel de Apolo, abandonas, débilmente al menos, pero con insolencia, las repetidas coronas en forma de notas amantes y te reclinas: Ahí, desvelas otro amanecer. Y otro más.

Instantes grandes. Derramas sonrisas, jactando encantos e infundes a estos descuidos mágicos, canticos de gloria que adoras… que amas.

Perfecto orden de un espléndido mundo férvido.

Abundan entonces, las interrupciones, expones tu alma y osas buscar cruces mudables, templos ocultos en otros destinos soberanos. Y los encuentras.

Hoy solo hay ojos para admirar. No para llorar.

Cuarto violín.

Pierdes en el mástil las olas que te ha regalado la partitura. Halagado, apagas la llama de la lectura interpretando, una pieza que expresa este sentimiento. Finalmente, la soberana armonía eclipsa tu mente y tus manos, esmaltan oportunas las confidentes notas, que como guarida, quiebra la dicha. Las cuerdas son de oro. Yo no hablo. Solo leo.

Amo este hirviente bálsamo de ese clamor que gime en irresistible fuente.

Me transporta lejos. Y una lágrima, ahora así, recorre mi barba de tres días.

Trémulo, mudo... me retiro.

Rafael Suárez

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Carta a los Reyes Magos:

Queridos Reyes Magos:

Me llamo Rafaelito y como he sido muy bueno para este año quiero:

Un Parlamento Europeo eficaz, nombrado por Comisión legitimada así como una -auténtica- coordinación integral de las políticas europeas reguladas por un nuevo Consejo que garantizará la simetría y la igualdad entre los distintos pueblos.

Modificación inmediata de la Política exterior y monetaria bajo el ejercicio de los Derechos Humanos definidos por la ONU.

Desarrollo del 0.7%. Modificación de los criterios de Maastricht y sus indicadores.

Reforma inmediata de Naciones Unidas e instauración de competencias ejecutivas en materia económica, financiera y monetaria. Normativa obligatoria global en materia de los derechos humanos definidos por la Declaración de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

Reforma del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. Eliminación del dólar como moneda capital internacional.

Prohibición de la industria e ingeniería financiera y sus productos: no a las Over The Counter (OTC), no a los Credit Default Swap (CDS), no a las operaciones al descubierto y las "alta frecuencia". Eliminación del secreto bancario y de los paraísos fiscales. Incremento en el coeficiente de cajas y separación de la banca comercial de la de inversiones. Nueva regulación para banca internacional, con el impuesto sobre transacciones financieras en función de la utilidad social. Impuestos globales al comercio internacional destinados exclusivamente para la Creación y Desarrollo de una Agencia Mundial de Medio Ambiente. Vinculación a finanzas personales, locales y a la micro-financiación. Protección obligatoria y efectiva social bajo criterios globales.

Creación de un Fondo de Restitución por políticas neo-liberales y coloniales y desaparición inmediata de las barreras del llamado Comercio Norte y prohibición del dumping.

Reducción inmediata -menos de 5 años- del 50% del gasto militar global así como control y regulación en el sector armamentístico. Ejecución inmediata del G-8 en tareas de hambruna y desastres.
Ejecución del Plan Milenio y Desarrollo del UE-15.

Os dejó un vaso de leche y 3 lazos para cada uno. El resto es para que yo desayune mañana, que la Perrina-Mala ha sido mala, y me ha comido los Kellogg. A los camellos, nada.

Un beso, Rafaelito.
 P.d.: También quiero una bici; la mía me la robo un señor muy malo. Malo, pero con bici.

Rafael Suárez

jueves, 12 de octubre de 2017

El tigre es un jardín que juega


(...)

Son los amantes, su isla flota a la deriva
hacia muertes de césped, hacia puertos
que se abren entre sábanas.
Todo se desordena a través de ellos,
todo encuentra su cifra escamoteada;
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena
hay una pausa en la obra de la nada,
el tigre es un jardín que juega.  
 
(...)


Julio Cortázar
Los amantes


Gota: Enigmático el uso del verbo "Ser". El autor no dice que "los amantes SON como un tigre que juega en el jardín" sino que "el tigre ES un jardín que juega". La referencia a la pasión es implícita. No se puede decodificar con el lenguaje racional. Simplemente hermoso.

Rafael Suárez

viernes, 25 de agosto de 2017

La música de Bitácora: El Capricho nº 24, Paganini

 
Por su perfección, por su sentido de la vida, por sus imposibles 11 variaciones, por su virtuoso final, por su ágil viveza, por su enorme complejidad, por sus desconcertantes escalas... por su estilo.
 

miércoles, 7 de junio de 2017

¡Condenada sed!

Cuando las entrañas, primero néctar y caricias, después propiedad pública de labios amotinados en el desdén, miran al rostro de la idea esencial, un viejo peregrino, presagia la embriaguez de los sentidos. Aquí y allá.

Existen todos.

El alba, insistentemente roja, reclama, no en vano, la cura: Que vuelvan los torpes movimientos de ardientes besos y espalda mojada. Así sea.

El ensueño es un libro cerrado, semejante a un atuendo desnudo.


Ya es tarde.


Vuelve la lluvia de vinos. Vuelven los ahorcados amores, solo con efectos nocturnos. Vuelven los deseos temerosos de sencillez. Espada larga y afilada para las treguas. Yo no envaino, cuando en el cielo de mediodía, el hombre tibio hila el hambre de instantes de soles negros. 


Ciñe y agoniza la impenetrable noche. Grita el proscrito de altiva mirada:

- No dudes de las palabras cómplices de las largas distancias.
No deseo tu sabor. No has entendido nada. Has salido de mí.

No reclames despierto al hierro vencido, arroja la cándida servidumbre de un silencio. Reniega. Y, lucha. Y, vence. Y, sueña.

Hay una cruel diferencia entre la carne viva y su sombra. Que se tambaleé el Sol. La alegoría resbala, pero esta noche negra, pide vino y cuchillos más crueles. ¡Condenada sed!: Así sea.

Rafael Suárez

 

jueves, 25 de mayo de 2017

Abrir una fuga en 5 partes es iridiscente.

Amo aquella partita donde los límites entre las relaciones habituales de los tonos están abolidas: De ahí, surge, la rabia, la desesperación y los diferentes estados de ánimo.

Es recoger flores en primavera –siendo alérgico-.

Merece ser destino, una huella que recuerda el alba. Lograr, ciego puerto en tu memoria, es abrir, a la mirada breve, la razón y al pecho que respira, un beso, un gesto que necesita.

El 2º movimiento en Sol Mayor es impecable pero no fluye: Entre frágil compás y compás profundo, no se puede desarrollar una emancipación de la disonancia: No siempre, los límites de la tonalidad son necesarios. Deben romperse. Pero ¿renunciar a la estructura de un movimiento lento en La Mayor?

Tiene melodía, forma, belleza pero la fragilidad y la fuerza debe poseer el arpegio.

No acepto –empáticamente- descubrir el incierto rumor de la vida, prefiero explorar al calor de la luz de la vela, quién dice vela, dice copa de vino tinto, unos versos sueltos, que no esperan a mañana y olvidar lentamente la rosa mustia que sangra en la herida dolosa.

¡El 4º movimiento tiene 74 variaciones!. Abrir una fuga en 5 partes es iridiscente.

Sería tan necesario -y fácil- educar en belleza a los niños. Es elegiaco no hacerlo.

 Rafael Suárez

miércoles, 17 de mayo de 2017

Cristal: Tres violines para las ganas de besar


Primer violín
Vuelvo a mis notas. No comprendo porque de un Re menor a Sol menor hay dos fugas en adagio.
Me falta aire.
 
Copa de vino tinto.
No puedo esperar. Lo quiero ahora. Ya. Lo deseo todo. Nunca quise garantías. Yo nunca he saltado con red.

Hay más espacio y menos aire. La mente avanza en un olvido exaltado. Es un viejo masaje que murmura inciertas soledades con una dama por venganza y gotas de agua.
 
Necesito aire. Esta abrumada pretensión de someter, dócilmente, la voluntad indiferente de la razón infinita, es una relación de distancias infranqueables: Puede haber camino sin límites establecidos.  ¿Cómo se aceptan?
Es un trayecto disimulado. Significa la noche absoluta y la noche debe ser un deseo, no una nueva. No un Sol negro. No un interminable túnel. Agonizo y...Agoniza el castillo.

El alba rompe el cielo. Estrangula la partita. Sorprende la profundidad de las emociones. Es un mar agitado. Mi tranvía no es el primero. Es a contraluz. Es verde oscuro. Es impaciente. Aparece descendiendo desnuda en la madrugada. ¿Se guarda para mí o de mí?

Tiene la sonrisa de un niña. Describe una gran estela con rumbo.
No pide perdón. Encuentra su ruta.
Recuerdo mí nunca llegaré. Fue en una estación alimentada. Su suelo estaba empedrado. Había espadas. Fortuna y revolución. Corrientes.

Fueron movimientos primerizos y dulces. Precisos. Simplemente sobrevivir era refrescante. Podía querer vivir. Reconozco, apenas, aquel hombre. Lo envidio.


No hay medias puertas. No existe el tiempo. Ni el mañana. A veces, ni siquiera el ayer.
No puedo esperar. No quiero esperar.
 
Segundo violín

Despierto rizo, profundo sencillo; mis hombros se pliegan. Misterioso aire nocturno que envuelve este velo. Interrumpen, seductoras, las ganas de besar.  Ya no recuerdo el torbellino. Es una ventana abierta y densa.
Se derrama. Herida flor que implacable duerme sin sepulcro. Fuerte esplendor oscuro, que en rebeldía, marchita mis cielos con manos muertas y templos de claro de luna.
No deseo más diamantes voluptuosos. Aún marchita, la cuerda del último cuello.

Es un rubor ingrávido que muestra, ungido, su espléndido rencor salvaje.
Pone rostro a la sangre que hierve. Cuelgas cortinas obedientes.
En un muro encerrado entre el invierno y el sabor de la piel.
Me entrego al olvido. Prende viuda, el tiempo en las cuerdas. Es aroma templado. Tus ojos vivos, atrasan otra copa de vino. Recojo los guijarros que rompen las cuerdas. Son violetas a lomos de hierro.

En esta relación de las manos, solo hay perfumes.
 
Sigue dormido el sol. Salgo a pisar la arena y contemplar las raíces del Universo. Ningún silencio es igual a otro.
Raja una sonrisa. Era cristal. Discreta. Desnuda. Hoy es vértigo y bajo esta luz, cascada esférica.
Ahora sí. El alba se evapora. El falso cielo, tranquilo, valioso, se agita.
Corta el mástil mis manos. Es burlón.
 
Tercer violín
 
Mientras, vuelve el tumulto.
La vela reúne olas oprimidas de alcoba. Es la hoja de la carne que serena, ocupa el roce de unos recuerdos, ahora difusos.
Soy presa que arde entre las espigas injertadas y las flores leprosas. No derramo pupilas tornadas. Pero, así sea.

A la dulce mirada, alquimia noche. A la calma, ardiente pasión. A los mares recientes, altivas soledades.

Rafael Suárez
Cristal

lunes, 17 de abril de 2017

Los cuervos siempre son negros

El intuitivo Hempel cuestionaba hasta lo razonable: ¿son todos los cuervos negros?. Hoy, no apreciamos probabilidades ni paradojas. No deseamos saber. Esta fuera de lugar.

Seguramente Ud. haya oído hablar de la madre de todas las bombas (MOAB). Pero no de otras armas de destrucción masiva:

Empezamos con los derivados financieros: Los CDS (Credit Default Swap) son productos para operaciones mínimas de 10 millones de dólares. Suponen un valor en circulación de 700 billones (con B) de dólares: Están restringidos para bancos que no se dedican a gestionar sus recibos de luz o agua. Apenas conocemos los nombres de estos depredadores del sistema: JP Morgan Chase, Goldman Sachs y Barclais Capital. Tampoco se haga ilusiones laborales: entre sus filas no cuentan con nuestros perfiles: Romano Prodi (flamante Presidente de la Comisión Europea) y Mario Dragi (Pte. del Banco Central Europeo) son algunos de sus laboriosos trabajadores. Súmele a estos nombres, una larga lista de responsables de la Reserva Federal estadounidense (FED). Casualmente, hace 10 años, ante la posibilidad de quiebra, les autorizaron a mutar de banca de inversión a comercial: La lógica era aplastante: si sus clientes son una parte de la población, simplemente no pueden hundirse.

Qué pasaría si Ud. montara un pequeño negocio familiar: digamos, ¿un bareto? Un antro decorado con cariño, digamos maderita, (¡roble envejecido!), colores pastel y sillones de cuero, donde además de café, se vendiesen libros, con música en vivo, poesía y monólogos siete veces por semana, por poner un ejemplo colorido o, ¿una carnicería vegetariana?: ¿Saldría papa Estado en nuestro socorro si vienen mal dadas?

Decía Valery, que “los hechos no penetran en el mundo, moran las creencias”: El actual sistema no es capitalismo: no se premia el talento y el esfuerzo: Se ha olvidado su germen protestante. Estamos en una economía estúpida y cínica.

Cuando apenas era un guaje, en Asturias especulaban con el carbón subvencionado en el puerto de Gijón. La operación, lejos de grandes ingenieras financieras era de lo más sencillo: lo compraban en verano y lo retenían hasta el invierno, multiplicando su valor por cinco. Hoy, también lo hacen con hogares: compran –miles de- Viviendas de Protección Oficial y las convierten en lucrativas operaciones con un riesgo mínimo. Estos usureros controlan el 90% de los CDS. El caso más sonado en Europa fue la manipulación de la deuda griega cuyas consecuencias conoce.

Existen más cuervos. Según Blommberg, las operaciones de “carry trade” con fondos de 1 millón de euros para comprar dólares australianos, reales de Brasil, pesos de México, randas de África del Sur o wons de Corea han tenido retornos por encima del 40% durante la era Trump. Estas operaciones se financian con fondos del BCE. Han llegado a trabajar con tipos de diferencial al 1%.

La mitad del comercio mundial y de los activos bancarios y la tercera parte de las inversiones directas pasan por algún paraíso fiscal, eludiendo leyes fiscales de sus respectivos países de procedencia, con la consiguiente evasión de impuestos. Están encubiertos 18 billones (también con B) de euros, según una estimación del FMI, que el propio Organismo calificó de una cifra infravalorada. Diferentes voces autorizadas hablan de 50 billones.

Estos son algunos fondos especulativos de alto riesgo y fondos inmunizados para los cuales no existe –ni se le espera- ningún tipo de legislación restrictiva. Pero, ¿qué ocurre con las tradicionales?:

El 85% de las grandes empresas americanas y el 99% de las europeas utilizan habitualmente paraísos fiscales. La totalidad de las 35 mayores empresas españolas que cotizan en bolsa son sus clientes.

“Los países intentar actuar ahorrando divisas” son algunos sesudos titulares que se pueden leer en las grandes rotativas y medios de comunicación en sus primeras páginas y minutos estelares: La principal industria de nuestro país, el turismo, aporta el 10% del PIB (115.000 millones de euros). Esta cifra debería sonarle: es la factura anual de las importaciones de petróleo.

Una gota:

147 transnacionales controlan el 40% del valor de todas las Cías. del mundo, en un asombroso nivel de interrelación. 6 Cías. controlan la industria discográfica mundial. 4, el 70% del comercio mundial. 3, el mercado del café tostado molido.

En otros mercados esenciales, 10 grandes empresas controlan: 

-53% del mercado farmacéutico mundial
-54% del sector de la biotecnología
-62% de la farmacéutica mundial
-80% del mercado del comercio mundial de alimentos
-100% del mercado del petróleo.

Solo una gota más: El año pasado, Bruselas, una ciudad de apenas 117.000 habitantes, obtuvo la misma energía solar que España. Nuestro país, situado entre los paralelos 36º y 43º no es vanguardia en este tipo de renovables: hoy la locomotora europea es Alemania -¡Alemania!-: En esta Pascua, la Península alcanzó temperaturas superiores a los 25 grados; En Wurzburg (cerca de Rotemburgo) estaba nevando.

Las preguntas que debemos hacernos entonces, son simples: ¿Qué justifica estos datos? ¿Qué razones teóricas o empíricas, existen para esta libertad de movimientos de capital? ¿Entre Adam Smith y Mao, entre Standford y Chicago, que queda? Nada de Utopías: Solo Justicia.

(...)

Rafael Suárez
Prejuicios en Economía y Educación

viernes, 7 de abril de 2017

¿Cuándo la memoria te castiga....

Buscas el azul del nuevo viento para relampaguear aquellos ojos misteriosos. El misterio prohibió la fantasía. Ya quedan lejos. Son ruinas de veletas. El incienso arde puro y tus pensamientos le siguen.
Gritos mudos son aquellos que envuelve las huellas encendidas. Son recuerdos gigantes que besan y estremecen.

Son el imperio de la memoria sepultada, mortal catarata de turbulentas borrascas. Martirios desplomados, esperanzas de la experiencia. Fiebres y delirios, esferas de vibrantes despedidas, impulsadas por tristes torres, hambrientas de vuelos declinados.

No engañan las pálidas tumbas de los sentimientos a los gemidos. La nada siempre levanta su vuelo.
Ahora sólo quedan recuerdos. Escaleras llenas de espejos moribundos y ocasos de dolor.

Son manos heladas que cosechan barrancos muertos. Senderos tímidos para quién ha besado la vida.

Resbala tu altura, mudo de enferma mirada.
Te acercas al miedo. Lenta mancha cubre tu silenciosa despedida.

Las cumbres son frías. Cautivas el día y temes la noche. Sientes la noche. Trémulos pasos, los tuyos. Turbios, tediosos, oscuros.

- ¿Cuándo la memoria te castiga, persigues el atisbo y corres en un desierto de torbellinos?
Comprendes, que tu pupila es una alfombra doliente de errantes caravanas. Ardes con suspiros, que chorrean desilusiones y corres en puertas que cesan, como gotas, cada amanecer. Interpreta, de rodillas, el invierno de ilusiones que vírgenes, habitan en tu nave. A bordo, son apóstoles de pálidos vientos sangrantes.
- Persevera, tus ojos, serenos, deben ser sencillos puentes y senderos.
 La harina molida es fuente.
No hay discreto dolor, que enturbie el obligado secreto de la vieja brisa.
Tiñe, avergonzado, tu tierra limpia. El aliento a dolor, dispara el nuevo horizonte. Cada día, altivo, fiel y temeroso.
Tu ventana, mi libro y la importancia de las campanas olvidadas.
Llantos son espadas de destinos sencillos, rebeldes lechos de un tirano camino.
- Desierta y tirana. Así esta tú alma. A medio camino, entre el fuego del adiós y la inerte inocencia.
Desciende. Estremécete con la ira, respiras odio, ¿quieres correr?
Acude sordo, al brillo de una nueva carne. Sonrisas y cirios, inquietarán tus besos.
- ¿Declinas empezar, abriendo plazos?
Cada instante, disfraza cautiverios en un compas de caducas miradas en distintas noches, en distintos lugares... Convierte, cada sol en calles solitarias.

He bajado, he exprimido cada estrofa, he bebido distintos mundos con millares de olas, ¿Cómo olvidar, remansos escondites que desaparecen?
Tus limosnas dan ramas, trotan hacia atrás, escuchando las sonrisas de pólvora que ambicionan oscuros vacíos.

-¿A qué esperas?
Tus alforjas aúllan hambre de alma.
Tu barba nevada es armonía de comienzos de historia. Mueres de sed, en un mar engarzado de lejanías.

Semillas claras y lejanas son azules calaveras.

Duele la puerta cándida que se cierra por cansancio.
Es lenta, la vieja inocencia. Es un querer callado.  Caminas de prisa. El tiempo no es mujer. Es un arcano mar de susurros olvidados. Es una isla asfixiada de ritmos derrotados y de hondas ojeras, sollozos oscuros y discreta voz. Es distancia desnuda entre el velo del deseo, un ausente brote de quedaría y el principio del camino.

Solloza espejo, estandarte de sorpresas en el horizonte.

Rafael Suárez

lunes, 3 de abril de 2017

Por 80 céntimos!

Si las obligaciones labores me lo permiten, suelo ir a diario a un bar a pie de playa a leer la prensa antes de volver al tajo. Como soy un animal de costumbres -será cosa de la edad y la soltería- siempre hago lo mismo, poco más o menos a la misma hora, los mismos días.

Lo siguiente, ocurrió a principios de éste diciembre: Apenas me había despertado, cuando allá que cojo el coche y en la recta de San Javier aparece, de la nada, un abuelete cruzando la carretera: el frenazo se saldó con mi corazón bombeando a toda leche y una mención al oficio más viejo del mundo. El anciano, levantó la mano sin mucho ánimo y cerró el traspié con una inclinación de cabeza. Fue un gesto, más que de desidia, de simple cortesía, pero hubiese jurado que los ojos le brillaban singularmente. Describir la expresividad de la mirada, me llevaría la totalidad de la tirada, en el generoso supuesto que mi mediocridad me permitiese tal.

Continué mi marcha y volví a la monotonía de mi mundo para las tardes: el batido, las risas con los amigos y vuelta al curro; Semanas después, ya en vacaciones, paseando por mi pueblo natal, se derramó en mi mente aquel hombre. Entonces lo recordé: Hacía meses de aquello, en verano. Me había quedado sin coche y llevé la bici a arreglar a un pequeño taller cercano a mi casa.

Jamás lo había visto, pero me llamó la atención en el acto. Eran las once pasadas y aún no había abierto su portón. Llevaba alpargatas pardas, unos garzos pantalones cortos e impoluta camiseta de tirantes bajo camisa cobaltosa. Tenía un porte gentil y campechano. Lentamente sacó sus enseres, como si aquello tuviera una ceremonia. Un rito instintivo ajeno al mundanal trabajo. A pesar de que había gente, esperé. Me sorprendieron sus buenas maneras y su corrección: A la dueña de una vieja bici de paseo, una mujer de unos cincuenta años –ecuatoriana para más señas- le resolvió la papeleta en menos de un tris y al preguntarle la inmigrante cuanto era, el hizo un gesto con la cabeza, de negación: Nada, buenos días, fue lo único que salió de sus labios. Balbuceé algo sobre mi problema (similar a que la cadena se había roto): Enseguida se puso a trabajar. Se sentó en un viejo escabel y cogió sus útiles. A saber: una bujía cumplía las funciones de destornillador y lezna a la par, un motor hacía lo propio de mártir y así con el resto del instrumental.

En un soplo, los nuevos eslabones de la cadena estaban realizando su trabajo. Revisó de nuevo el engranaje y con la paciencia que sólo los amantes de su trabajo tienen, volvió a repasar las piezas, casi afirmaría que al milímetro. Esta vez, también se detuvo en los frenos y las ruedas.

Sorprendido por el curioso trato que mostró en todo momento, le pregunte que se debía: ¡80 céntimos! Respondió con media sonrisa; Había estado, al menos, diez minutos: 80 céntimos, exclamé con incredulidad. Hice una mínima regla matemática y deduje que lo justo era, al menos, darle tres monedas y me fui. Que mundo lunático éste; Saben ese bar al que voy por simple inclinación y donde empezó todo: cualquier café mínimamente elaborado… cuesta tres veces más. 

Paseando en -mí, tan humilde como hermoso- Cudillero, avizorando el enérgico Cantábrico mientras sus olas intentaban saltar el muelle en un profundo silencio, descubriendo los silencios de las raíces del Universo, cavilé sobre la forma de trabajar de aquel desconocido: ignoro cuales son sus ideas, como encaró la vida y sus disposiciones y para no faltar a la verdad, les diré que ni lo sé, ni me importa, pero saben, me gustaría ganarme el respeto y la amistad de ese desconocido.
 
Rafael Suárez
Este artículo de opinión fue publicado en 2006.
Hoy, puedo decir que Juan, fue mi amigo.
Descanse en Paz. Que la tierra te sea leve.

sábado, 4 de marzo de 2017

Y alumbra triunfal, en insólito misterio


F.: Rafael Suárez

TF: Prejuicios inhóspitos en Educación y Economía.

La abstracción de la mente, debe de ser un contenido obligatorio en Educación Primaria, con el mismo peso que las matemáticas o el lenguaje. (...) Este impulsor individual es imprescindible en la necesaria explosión cognitiva del discente, en el proceso óptimo del proceso de aprendizaje y enseñanza en la educación de valores, cuyas cualidades deben ir dirigidas al desarrollo de la pasión y la creatividad, refugio hostil ante una sociedad concebida y reglada por informes PISA encargados por OCDE's, y alejados por tanto, de los estándares de aprendizaje y criterios de evaluación reglamentarios, buscando inspirar el placer renacentista de aprender a aprender.  

Este es el embrión de cualquier ciencia exacta  -y de las obras de arte, por poner un ejemplo colorido-al igual que el propósito final de la Educación: la libertad de pensamiento y el cultivo de las facultades cognitivas. ¿Cuál es la mejor herramienta vehicular para ello? (...) Todas las multidisciplinares por descubrimiento y las denominadas cuarta dimensión, que no se encuentran en el actual marco regulatorio. Ni sé les espera.

El Mundo del s. XXI, esta inmerso en una nueva era investigativa y laboral que no se enmarcan en los parámetros restrictivos de la legislación educativa concebida en nuestro país a garantes del nefasto -en su concepción- Plan Bolonia. Este lastre, se refleja en el éxito en investigación científica y estructuras empresariales, según demuestran los estudios investigativos (...) causantes de la evolución histórica entre el PIB y la deuda nacional (...) en comparativa con países de nuestro entorno según (...). 

La unión entre el actual modelo económico, exigente e insolidario, no se filtra en capacidades y variables cortoplacistas (...). Esta diversidad funcional in crescendo debe vincularse con canales energéticos alternativos y composiciones mercantilistas renovables, tal y como demuestra (...)
 
Rafael Suárez
TFG: Prejuicios inhóspitos en Educación y Economía.

viernes, 20 de enero de 2017

¿Qué hay más perdido que una puerta desnuda sin llave?

Lo que a continuación se relata en este diálogo, es, hasta donde alcanza mi memoria, radicalmente cierto y ocurrió hacia las 4:00 de la mañana, en una autopista de alta montaña de la Cordillera Cantábrica, en una fría noche de Enero.

Decía así: Un sueño nocturno, me tuvo con los ojos abiertos en una noche de luna de nadie. La niebla acariciaba la autopista y el sueño y el cansancio empezaron a vencerme: un barquero vino a buscarme, ineluctable perfumó con una carcajada la pregunta desencadenante:

-¿Qué hay más perdido que una puerta desnuda sin llave?.

Mis pensamientos volaron y el cansancio desapareció: En un alimento para el olvidé, mientras combatimos en las mismas fronteras, frecuenté los jamases tiempo atrás, allá donde las noches prohibidas no eran silenciosas.

- Enterrarás en un abierto rostro de piel el tambor de la inocencia, pero como un río en una roca alta, será un jardín tu memoria. Insistió el barquero disfrazado ahora de reseca muerte.

- Jamás el exceso detuvo un suspiro, acerté a responder. Y sí, es así, peor para el dolor.

Aquello no era un grito rebelde. La niebla codiciosamente viva y silenciosamente extraña, tiene hambre de mar: los vientos del ayer son las huellas de la fuerza.

-Dulce y lejos, tu pecho por callar, grita. Insiste el barquero que rejuvenecía, ahora ebrio con la noche callada.

-No te voy a pagar, ya no hay más monedas. Me temo, que yo –también- mando en mi hambre. Reiteré a aquel cobarde, ahora, disfrazado de destino.

-¿Quieres jugar? Así sea.

La partida –de ajedrez rápido- empezó con una variante de Defensa India para negras y Utopía para blancas. Perder significaba suspirar, tal vez llorar, ganar solamente continuar.

-Tu mirada desvencijada busca el continuo movimiento del compás. Tus palabras son de mármol. Te despertaré con más susurros: Aún hay lágrimas desnudas que se derraman escondidas en tu alma. No puedes rechazar mis cantos, soy abrigo en tu corazón. Eres un fugitivo que comparte desamor nocturno.

-No necesito las cenizas para entender. Mi pecho ya está descubierto. Evocas recuerdos, pobres, ciegos, ausentes… en mi alma. Contesté casi sin pensar. Son desordenes confusos envueltos en impulsos contados, pero no hay esa dualidad entre el hechizo de mi corazón y tu puerta, maticé. 

Lejos de entregar la primera pieza, cambió un peón por el caballo y observaba de soslayo, la luz de unas monedas que -cree- ya se derraman en mi prisión.

-Explora el tiempo: Miraste la aurora, fría y ciega. Se adormeció la ilusión. Confesarás que guardaste y callaste los recuerdos de tu sangre: estremeces de desconsuelo en tu guerra interior. Y ¿si has errado?

Termina la posición defensiva de ambos y arranca nuevamente el ataque en lo que parece, un desenlace con un Jaque a favor de negras.

-Nunca he tenido miedo a equivocarme. Conozco mi Roma pérdida… caída si prefieres, el cuidado destierro pantanoso, el dolor enviado, el desdén de piedad, pero nunca he caminado suspendido en acasos: Nunca he tenido miedo a vivir: Es cierto, ambiciono la llama ardiente, la pasión envuelta en cristal: Ya pague mi error: he visto morir el Sol en una mirada indiferente que amé, hasta en sueños. Mis entrañas desnudas, ya no exhalan calles solitarias.

Desoye el barquero, el dicterio del alfil blanco, que apoyándose en el peón más avanzado, asalta el caballo y la torre. El batelero que no ignoramos, tiene nombre de mujer, ahora inmerso en la retirada, continúa increpando:

- Tu jaula es la soledad. Y cada día, brilla más. Te acurrucaras a la sombra de un peor.

- Mis dedos empezaran a perderse entre las cuerdas del violín, antes que sumirme en la mezcla de bordes y loterías varias, cuyas almas espiran y entregan luto en un hogar de espinas. No gracias.

-Te asomarás al alba: irremediablemente esperas el viento del cambio, insiste el barquero.

-No plegaré mis velas. No es mi estilo, pero el cincel no rebosa indiferente, no habrá magia en momentos con ella, ni noches de gloria, ni un mañana con el que soñar, pero abandero esa tormenta: Mi alma no reclama botellas vacías. Jaque.

Llegado este momento, es necesario delatar que la oscuridad alertaba de su fin, y con ella, aquel encuentro.

-La noche te alertará, la armonía te arrastra. Llevas tatuado un Lis en la cadera izquierda. La colérica mirada del tiempo, concretara tu pensamiento, y el hollín de ayer, que acunas inconsciente, se repite: ¿necesitas más tiempo… para estar solo?. La fiebre te despierta, pinta sucias escaleras. Te ahogas en palabras.

Ahora, las negras timoneaban con vientos duros. El barquero no acepta la derrota y araña con más dureza, impulsando alusiones y olvidos.

-He posado mis ojos en lágrimas, pero nunca en falsos túneles. Exclamé dolido.

-Tus miedos son semillas.
 
Nuevamente jaque, tras cambiar torre negra por dama blanca.

Mi corazón se prendió, me recliné sobre el asiento del viejo león, que daba muestras de cansancio sin que asomara, ninguna maquina quitanieves: Hoy no es una noche furtiva. Café forzado. Es cierto, vuelve a llover.

-Caminé lento en el desierto. Hay vaivenes del tiempo no olvidados, pero mi interior cambió hace muchos años.

-Ese cambio, es una tregua, solo una tregua, que durara, tu vida, interrumpe el barquero que aún, sigue sin nombre pero que reconozco su mirada.

-Afilas tus palabras: eres duro peregrino, pero hoy, debes continuar tu camino: tus torpes movimientos, aunque crueles, agonizan. Un viejo poeta, me dijo una vez: “Corazón, no te humille el verme herido, es preferible ser carne, que cuchillo”. Es cierto, tengo demasiadas puestas de Sol, no domino la vida, pero en mis noches no hay ingenuas quejas.

-Tus madrugadas serán gris azul rocío: Puede leer en tus ojos: encendidas derrotas, discretas sombras de plata, tu azar eterno, deshojaras pólvora y al final del día, cenaras pan negro.

-Guarda tus atrapadas palabras. Ya no amordazas mi mente. No soy ingenuo, y sí, tengo cicatrices, pero el tiempo no es un tirano. Mis pulmones no están ciegos.

-No, tu alma es la ciega.

Mire a la calle: la luz blanca del día ya no era una actitud. El mundo ya no duerme, recuerdo que pensé.

-Deseas conocer mi cascada de hechizos: Así, sea. Tus sudarios no son temores que deshacen dolor. No languidece mi alma, en sombras que arden, no hay soles de averno en mi corazón. Es un recuerdo apagado. Pasión agonizante. ¿Cómo no llorarla? Era mi destino: Es existe y ama. Era primavera frente a oro, frutos rojos descendiendo del cuerpo amante y de un corazón dichoso, que sintió puertas en el alma herida. Cuencas de molino para violentar los árboles no ya tan verdes. Fue un espejo de pupilas en un exilio de un furtivo marzo, lo que a las palabras perdidas, la hierba al viento. Irradiaba mi Norte, antorchea mi memoria.
 
Rafael Suárez
Lluvia. Cap. 6. Pág. 22