Rebasa –otra vez- tu recuerdo. Te encarnas. ¿Qué decir?: Guardo mis suspiros para el Sol que desea flores.
Cambiaste mi rueda gris por un dulce sueño, salvaje pero llamaste a corrientes ensordecedoras. Eres una diferencia inquieta. Derivan pensamientos afligidos sin recuerdos. Mientras tanto, mis ojos cansados de solitarias noches velan demasiados silencios. Son cielos lejanos aquellos que abren regalos.
- ¿Inspiras mi nombre?
- No escribo cuando amo
Rocío, el hierro permanece entretejido. No reconstruyas lo roto, es lejos el susurro. Yo…ya, no estoy rodeado de ti. Habrá mares nuevos para los dos. Yo era tumba frágil y tú, arroyuelo de tomillo. Yo acantilado roto. Tú, silvestre hiedra. Yo, viento bajo, tú vino tinto juguetón. Yo, acuoso mayo, tu denso campo.
Te deseo lo mejor. Sigue dibujando tus de repentes.
Rafael Suárez



