miércoles, 13 de abril de 2016

Más de 200 refugiados heridos por gases lacrimógenos en Idomeni

María Antonia Sánchez-Vallejo
 
La policía macedonia trata de dispersar a más de 500 personas en la frontera con Grecia
 
El campamento de Idomeni ha vivido este domingo una situación límite. El último intento de centenares de refugiados de atravesar la frontera entre Grecia y la Antigua República Yugoslava de Macedonia (FYROM, en sus siglas inglesas) ha estado a punto de provocar una tragedia cuando la lluvia de gases lacrimógenos y balas de goma de la policía macedonia para dispersarlos ha provocado escenas de pavor entre la multitud, infinidad de niños incluidos, y dejado un reguero de heridos. Médicos sin Fronteras ha atendido a casi 300 refugiados, 200 de ellos por exposición a los gases y 30 por el impacto de balas de goma. Entre los heridos había tres niños menores de 10 años con heridas de estos proyectiles en la cabeza, según la ONG.
 
Desde el cierre de la ruta balcánica, a principios de marzo, Idomeni se ha convertido en una ratonera para más de 11.000 migrantes que no pueden proseguir viaje y a la vez se niegan a desalojar el campamento, pese a los reiterados intentos del Gobierno griego de realojarlos en centros de acogida organizados en otros puntos del país. La actuación de la policía macedonia, que también usó bombas aturdidoras y fue condenada por Atenas por “peligrosa y lamentable”, suscita además dudas de índole diplomática: los proyectiles cayeron en territorio griego, pues en ese punto de la frontera no existe buffer zone, o zona tapón. Algunas imágenes divulgadas en redes sociales muestran incluso la incursión en suelo griego de fuerzas de seguridad de FYROM para gasear a los migrantes.