Convergen, diferenciadas y en perfecta armonía, un aire reflexivo, renovador con la idea definida de que existe una inspiración en vivir: Recorrer la partitura, es encontrar un camino sin dogmas. Es abierto. Es lento, es comprensible. Es magistral. La melodía cálida, el ritmo refinado, la propia armonía casi mágica, el lapso corto entre el sentir justo y el tratar evolutivo, la fórmula perfecta para crear lo único que salvará a este mundo: la belleza.
El final, es un principio. Es un éxito a la crítica. Es una confirmación. Domina la intimidad sentida. Es un gigante incondicional. Es una bandera vibrante. Es humilde. Diestra. Resulta desconcertante. Es potente y suave. Es minimalista como puede serlo la Primavera. Es un recuerdo. Es un Siempre Juntos.
Quizás, ¿faltaría un violín que responda a esos 3:35 min. hasta llevarlos a los 6/7 min.?
Rafael Suárez