Con permiso del talentoso Don Miguel Hernández, saboreamos este divertido poema de borrachera:
Ni yo admito fuentes, Juan:
las detesto. Es mi destino
vivir donde dan el vino
y donde mejor le dan.
las detesto. Es mi destino
vivir donde dan el vino
y donde mejor le dan.
(...)
Mi mujer dice que trago
algo más de lo que debo,
y yo digo: si no bebo,
¿en este mundo qué hago?
Beber en vaso o en taza
es mi mayor distracción,
como beber en porrón,
en bota o en calabaza.
La cuestión es beber vino
y paladearlo bien,
le den en donde le den,
hasta que se pierda el tino.
(...)
Me irrita el agua más clara,
no la quiero en mi camino,
y hasta me lavo con vino
Miguel Hernández
El labrador de más aire (Pág. 54)